La cesión del Molino

En sus primeros años tras su adquisición y bajo el cuidado de Octavio Díaz, el entorno del Molino de los Díaz fue transformado en un espacio de ocio y convivencia que rápidamente se convirtió en un símbolo de Almería. El molino estaba rodeado de jardineras con geranios y rosales que adornaban tanto la plazoleta, a la que se accedía por dos rampas, como la zona elevada que lo circundaba. Entre su vegetación destacaban higueras y una pequeña palmera, única sobreviviente de aquella época, que aún hoy es testigo silencioso de su esplendor.

detalle del certificado sesión extraordinaria cesión Molino de los Díaz año 1987

Sin embargo, a finales de los años 80, Octavio Díaz se vio obligado, por circunstancias ajenas a su voluntad, a ceder el molino al Excmo. Ayuntamiento de Almería. Esta decisión, aunque difícil, se tomó bajo la promesa de que el molino sería conservado y su entorno transformado en una zona verde para uso público. A pesar de los compromisos iniciales, las iniciativas planteadas nunca llegaron a concretarse, y el molino entró en un lento declive a partir del año 1.987 fecha en la que pasó a ser propiedad pública.

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