La primera rehabilitación

Copia de portada programa fiestas Los Molinos, año 1963

No se disponen de imágenes gráficas que documenten el estado exacto del molino en el momento de su adquisición. Sin embargo, conservamos una copia de la portada del programa de las Fiestas de Los Molinos del año 1963. La fotografía incluida no coincide con la fecha precisa de dichas celebraciones, aunque si refleja con claridad el avanzado deterioro que presentaba el molino en aquel entonces.

De la construcción original apenas sobrevivía la torre de mampostería, mientras que el chapitel, gravemente dañado, aún sostenía la guía. En el lugar donde antaño giraban las aspas de vela, solo permanecía el eje como testigo de un pasado más próspero.

El estado del molino en el momento de su adquisición reflejaba años de abandono y deterioro. En el interior, los suelos de madera estaban completamente carcomidos, haciéndolos imposibles de pisar sin riesgo. Algunas de las piedras de moler del molino se encontraban dispersas en la plataforma exterior, y el campo circundante mostraba claros signos de descuido.

En 1959, el padre de Octavio Díaz, adquirió la finca donde se encontraba el molino, tras haber sido perdida por la familia de Gaspar Núñez, a Manuel de la Chica Casinello.

La primera intervención de Octavio Díaz fue sustituir los suelos de madera por otros de obra, más seguros y duraderos. La guía, cuyos anclajes dañados representaban un peligro, fue retirada, y se restauró la cubierta del chapitel. El cambio más significativo fue la sustitución de las aspas de vela originales por unas nuevas, inspiradas en el estilo de los molinos manchegos. Estas aspas fueron confeccionadas por Antonio Segura, un renombrado carpintero almeriense, que contribuyó al renacimiento de esta emblemática construcción.

Vista lateral detalle del chapitel del Molino de los Díaz, año 1965-66.
Vista lateral chapitel Molino (1965-66)
Rehabilitación del chapitel del Molino de los Díaz, año 1965-66
Rehabilitación chapitel (1965-66)

El Inicio de una Nueva Etapa

Tras esta remodelación inicial, se conservaron y respetaron elementos clave de la estructura original. La mampostería fue recubierta con cal, las piedras de pizarra del suelo de la plataforma se mantuvieron intactas, y se preservaron las piedras de cantería de puertas y ventanas. También se repararon las dos subidas que conducen a la plataforma, asegurando su funcionalidad.

Se añadió una baranda de madera para delimitar la plataforma. Las piedras del molino se reutilizaron como elementos decorativos. Una de ellas se transformó en una fuente, mientras que las demás se distribuyeron alrededor de la torre, apoyadas sobre troncos gruesos de madera. Más tarde, en 1971, estas piedras se adaptaron para usarse como mesas en lo que fue la construcción alrededor de un merendero Self Service.

En 1964, con la inauguración de la «Fábrica de Embutidos Díaz», el molino adquirió un nuevo simbolismo, integrándose en la imagen de la empresa y consolidando su posición como testigo de la historia y del esfuerzo de Octavio Díaz por mantener la construcción.

Tarjeta empresa Fábrica Embutidos Díaz, años 60. Almería

Las transformaciones realizadas dieron al molino su característico aspecto, por el cual ha sido reconocido durante décadas. Gracias al compromiso con su conservación, ha perdurado como un símbolo del barrio y como parte imborrable de la memoria de una generación de almerienses que vivieron su época de esplendor.

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